Nos quieren vender humo

– Aún no tenemos mucha tela para cortar

No hay aún suficientes elementos como para poder definir a cabalidad una medición sobre la gestión que ha emprendido el presidente Ollanta Humala. Hay indicios que alguna prensa ha tratado de magnificar con el propósito de hacerlo caer en el mismo saco de las gestiones anteriores. Pero son sólo indicios, variables que hay que tener en cuenta, rutas por las que tal vez se debería insistir en un seguimiento posterior, pero nada concluyente, como sí lo quieren hacer denotar ciertos analistas, que, ¡oh sorpresa! son los mismos que pronosticaron el fin del mundo antes de la segunda vuelta si ganaba el nacionalista.

Esos indicios son seguramente los nombramientos que dio en las dos primeras semanas de su mandato, sin embargo veamos que ha sucedido. El Cap. en retiro Luís Pereyra renunció (o lo tuvieron que renunciar) al Indeci tras señalarlo como el oficial que habría desaparecido el expediente sobre el caso Madre Mía donde se comprometía al actual mandatario. Pero esa no sólo fue la única renuncia que se efectuó pues tras los cuestionamientos al Cap. en retiro Víctor Gómez Rodríguez, promoción de la escuela militar del presidente Ollanta Humala y designado como del Dirección Nacional de Inteligencia, este también tuvo que renunciar (o renunciarlo).

Estos dos casos pueden hacer pensar que más allá de lo que se puedan decirse en función al nuevo gobierno y su relación hermética con la prensa, aún así, este le hace caso a los medios o se corrige cuando los parlantes se dirigen sobre personas cuestionables en cargos sensibles. Esto, por ejemplo no habría pasado en el gobierno anterior que lejos de desconocer a la prensa en designaciones en diversos cargos o mantenerlos terqueaba en su posición, así, por ejemplo se mantuvo al entonces ministro Alva Castro buen tiempo en el Interior cuando se supo de escándalos de corrupción.

Por otro lado, puede hacer pensar que las decisiones que está teniendo este gobierno son apresuradas o poco consensuadas con todos sus actores, porque no se puede entender como estos cargos, una vez que se designan, van a pasar desapercibidos cuando se trata de personas tan allegadas al presidente. A menos que los asesores no tengan ningún peso o el mismo presidente , a pesar que se lo advierten, no quiera declinar su decisión y sólo hacerlo una vez que revienta el chupo.

Pero en ambas situaciones se trata de indicios que aún no pueden dar ideas claras y precisas y menos resultados concretos al realizar o intentar realizar un perfil de lo que será el gobierno, se pueden decir decisiones torpes, pero también maximizarlos también es torpe por parte de alguna prensa ante sus electores o televidentes, es decir, intentan vendernos humo cuando el incendio aún no se ha producido, y claro, que la ciudadanía no se lo cree, de ahí que las encuestas mantienen márgenes altos en lo que va la aprobación de esta gestión.

¿Cambiará esta situación? Es probable, pero más que todo si es que los anunciados cambios que ha prometido el gobierno no se efectúan y no tanto por  las movidas en cargos claves  pero socialmente no redituables en encuestas. Una de esas promesas se verán clarificadas cuando el gabinete se presente ante el congreso y tenga que señalar como se realizarán estos cambios, por su parte el gobierno ha dicho que el impuesto a las sobre ganancias o impuesto minero se dará próximamente, que el PBI en torno a la Educación se aumentará para el próximo año y que el sueldo mínimo volverá subir al próximo año y que la seguridad se va a  combatir de manera ejecutiva y personal. Esos son temas claves, que si no se concretizan ahí sí los medios tendrán tela para cortar, pero ahora son sólo estridencia de tijeras.

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