No tiene vida, solo lee

No tiene vida, solo lee

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Iba en el autobús y dos señoras conversaban en voz alta, irrumpían nuestras cavilaciones, todos nos enterábamos de lo que iba el charloteo amical de esas amigas. Hablaban de dos personas. Una de las mujeres, con el cabello cardado color escoba y muy emperifollada,  soltó un trabucazo que me dejó en blanco por unos segundos: “El otro está como un muerto, sólo lee durante todo el día, no tiene vida”. ¿Cómo? Me pregunté. Esa afirmación muy contundente de la señora de cara agria, me llevó a sumergirme en mis propios pensamientos sobre la lectura. Primero, es que el muchacho o muchacha de la que hablaban no estaba como un muerto porque leía, una señal más que suficiente de muestra la vida, la lectura es un desafío a la muerte. Con el añadido que a través de la lectura uno se informa de otras vidas, de otros sueños, de otros territorios ¿Cómo no puede tener vida al leer?  Por el contrario, quien lee estaba viviendo muchas vidas del común de los mortales, se insufla de ideales, entiende mejor el paso por este mundo. Alguien decía, nada de viajes, a leer. Quizás tenga razón en parte porque uno viaja a través de la imaginación. De eso hablábamos con mi hermano menor por el watsap hace unos días. Recuerdo que él era un omnívoro lector cuando era niño, leía casi toda la biblioteca juvenil que había comprado mi viejito. Era un aventajado de los libros. Además de leer, él lo contaba luego reinventando todo, estábamos ante una nueva historia que salía de su febril e infantil imaginación. Era un gran narrador oral como la nonna Natividad y sus cuentos de semana santa, que eran de espanto para no salir de la cama como rezaba los preceptos de esos días santos. Él imaginaba viajes, personajes, lugares. Esperaba sus historias con gran ilusión. Disfrutábamos de esas lecturas y de sus narraciones. Me decía desanimado que ese legado paterno no había podido transmitir a sus hijos. Que había perdido una batalla, son otros tiempos. Mis sobrinos, y mi sobrina Claudia tienen otros intereses (válidos por cierto) que no pasan por la lectura.

El mundo digital es pobre en alteridad y en la capacidad de resistencia que ella tiene

Byung- Chu Han

Ojalá algún día se animen y se metan de lleno a la aventura de leer y no estarán muertos, como decía la señora del autobús. Vivirán más.

https://notasdenavegacion.wordpress.com/

 

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