Ni con Dios ni con los regalos

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El dos de abril se realizará una marcha por la vida que, en realidad, es un eufemismo social para no explicitar la posición política de la Iglesia en torno a temas como la unión civil y el aborto. El capellán de Arequipa, Javier del Río, conoce que mucha gente aún tiene reparos en cuanto a estas propuestas in necesariamente estar en desacuerdo con ellas. Meterles miedo a través de considerarlos pecadores puede calar en creyentes que los pueden seguir pero no les hacen caso.

Así como sucede con los regalos en los mítines y en la campaña en general, la población escucha, recibe, hasta concuerda con estas posiciones que los candidatos se gastan en declarar, pero no les hacen caso. Esto ha sido demostrado con Acuña, por ejemplo. Sostengo que, así como los candidatos y sus asesores consideran que hay un factor de manipulación al considerarlos clientes y entregarles dádivas, los pobladores aplican el mismo principio, consideran vendedor al candidato y esperan ver sus productos. Muchos de ellos en ideas, pero productos finalmente.

Como la feligresía se está volviendo mera observadora y las prácticas que obligan el calendario católico – cristiano se sigue desde un espacio personal y no necesariamente cercano o militantemente al pastor o cura, las decisiones que propongan también se toman desde esa distancia. Más aún, las repercusiones sobre escándalos y poca sintonía de los intermediarios de Dios ha ayudado a alejarlos paulatinamente que estas declaraciones de Javier del Río son más ruido que ayuda más a poner el tema en agenda que orientar una decisión.

Que es claro que existe una posición (no necesariamente mayoritaria) que está en contra de estos proyectos de leyes no es porque comulgan con los jerarcas. Los candidatos que se apapachan a esta aristocracia eclesial y trasladan sus pedidos a su campaña y se ponen en contra de la propuesta (que ya se ha generalizado en Occidente) lo único que hacen es confirmar sus viejas prácticas. Mirar a la Iglesia para una decisión. Es una decisión valiente ponerse en contra de estos timoratos sabiendo que van a ser acusados de abortistas o pro homosexuales aquellos como Verónica Mendoza o Alfredo Barnechea.

Los van a poner contra la pared o acusar con el dedo índice y no sea extraño que pidan que los excomulguen o exorcicen, pero es una burbuja falsa de la realidad en las decisiones de la población. Eso es evidente porque los códigos morales (y eso está bien) ya no pasan necesariamente por una consigna religiosa. Que muchos de estos códigos se hayan recogido de la Biblia o coincidan con ellos o tengan simplemente sentido común, no quiere decir que la Iglesia manda o se impone en sus adeptos.

elescribidor3@hotmail.com

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