Lluvia de provincias

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El Presidente de la República, Ollanta Humala, ha promulgado en el último día de plazo la ley de creación de la Provincia de El Putumayo en la región Loreto, con lo que aumenta a ocho esas jurisdicciones. El Presidente de la Región Loreto, Iván Vásquez Valera, ha indicado la noche del lunes en entrevista con Chema Salcedo en RPP Televisión, que ya se iniciaron las gestiones para la creación de la Provincia del Napo y también del Yavarí. Hace algunas semanas se puso en agenda mediática la propuesta de creación de la provincia de San Juan, como promesa de la candidata de Fuerza Loretana, Yoli Vigil, a quien han seguido otros políticos y autoridades. Lo que lleva a pensar que con la creación de El Putumayo se inició una lluvia de provincias en la región Loreto que creíamos detenida con la creación de Datem del Marañón.

Todo esto nos debe plantear la pregunta: ¿La sola creación de una provincia asegura el desarrollo geográfico y demográfico? Es claro que la respuesta es negativa. Si bien es cierto que a partir de ello una jurisdicción adquiere autonomía presupuestal y se recategoriza para gestionar más atención de las entidades del Estado sin pasar por los entes burocráticos regionales no hay que olvidar que serán las autoridades quienes tendrán que diseñar una política de desarrollo que convenza a los funcionarios del Poder Ejecutivo. Algo que –por lo visto- no se nota en la nueva provincia. Ya que es sabido que los líos entre las autoridades de esa zona fronteriza trasciende sus fronteras internas y cada cierto tiempo se traslada a Iquitos, ciudad en la que como siempre creemos alarmarnos por los casos de violencia y descuido estatal que allí se producen. Pero no es para alarmarnos sino para graficárnosla realidad.

Entonces, ya sea por El Putumayo o por las provincias que al parecer terminarán creándose, es necesario pensar con seriedad, aunque sea solo el desarrollo fronterizo. Eso pasa, por ejemplo, porque se inicie inmediatamente una serie de jornadas donde se debata qué queremos los iquiteños y quieren los putumainos (o putamayenses) como opción de desarrollo. Sectorizar las prioridades. Es decir, si apuntamos a la agricultura (no olvidemos que históricamente ese sector ha demostrado que no puede desarrollarse en nuestra geografía y a pesar de ello existen especialistas que piensan lo contrario) o tal vez apuntamos a la ganadería.

Lo que deberíamos evitar es que se crea que la sola creación de una provincia sea el antídoto para curar los males. Y en eso tienen un papel fundamental las autoridades, sobretodo en esta época que nos encontramos en un proceso electoral donde es mejor ofrecer proyectos para la platea sin importar si con ello solo apelamos al voto fácil. Hay que evitar eso como se debe evidenciar a aquellos que no han tenido ninguna participación en este logro parcial y quieren mostrarse como tales. Sin olvidar, tampoco, que el hecho que la creación de esta nueva provincia coincida con la ejecución del primer tramo de la carretera Bellavista-El Estrecho, cuyo puente sobre el río Nanay será el medio por el que tengamos que mirar de una buena vez hacia la frontera no como sitio olvidado sino como lugar de prosperidad.

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