La seguridad en campaña

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Será un tema vital para los candidatos que intentan elegirse en Octubre pero es más una responsabilidad de cumplimiento ante la ley

Las noticias que llegan de Trujillo en relación a la peligrosidad de sus calles son realmente alarmantes. Esta ciudad como nunca vive un clima de real violencia y anarquía, donde se ha impuesto el desgobierno y las pandillas, sicarios y extorsionadores prácticamente han tomado la ciudad que un día fue considerada como la capital de la Amistad y de la Primavera. Es que los cupos que tienen que pagar los ciudadanos comunes y corrientes alcanzan a todos los rubros. Por ejemplo, se habla que los microempresarios dedicados e diversas áreas de la construcción pagan un determinado dinero para que los dejen trabajar, igual las empresas de transportes y hasta las orquestas de música pagan entre 4 y 5 mil soles para que puedan tocar mensualmente. Si no lo haces entonces o raptan a tu hijo o te ponen una granada que estalla en tus narices como pasó con “Los Mendez”.

Y es que ya no se habla más de la “ciudad escuela de delincuentes” como era considerada Trujillo hasta hace unos años, sino ahora como una ciudad que exporta estos facinerosos a todo el Perú. Algunos especialistas han afirmado que mucho de esta delincuencia se debe al “crecimiento económico del norte” aunque también a la cantidad de lavado de activos que se observa en esta parte del país que ha puesto en alerta suculenta a los delincuentes. La seguridad está en entre dicho en la ciudad de Haya de la Torre y la Policía parece haber perdido la batalla hasta el momento. Este será, eminentemente, un tema electoral básico para los próximos comicios municipales y regionales y alcanzará sin duda al presidencial del próximo año y hasta me aventuro a decir que igual que la falta de trabajo, la inseguridad es un tema vital si un candidato desea tener fututo en esta competencia electoral.

La inseguridad es de por sí un hecho que atañe en diversas modalidades en todas las ciudades del país. En Lima podrían ser los “arranchadores” y las combis en los sectores populares el principal punto, aunque también son los secuestradores en sectores A y B, en Arequipa son los delincuentes de domicilios de ahí que las casas sean verdaderos fortines. En Iquitos que duda, el tema de la seguridad pasa por el tema vial y cómo aplicar las normas nacionales a una jurisdicción tan distinta como particular en cuanto a un ordenamiento de tránsito. Y es que la costumbre del desorden ha ganado rápidamente a la imposición de las actividades policiales. Si alguien se anima a hacer un censo en Iquitos del porcentaje de motocicletas que andan sin placa en realidad sería una cachetada a la desfachatez. El crecimiento del parque automotor ha explosionado en Iquitos y las pistas se han visto aglomeradas a tal manera que es imposible circular sin pensar que en cualquier momento un discapacitado del motocarro te atropellará o si un desquiciado del volante de los colectivos pasará encima como si estuviera pasando por una línea de tránsito.

A esto se suma que las pistas realmente tienen serias deficiencias técnicas y la mayoría no tienen mantenimiento de las municipalidades con esto del cuento que se volverán a romper tras la construcción de obras de alcantarillado. Aún se considera que las pistas mantenidas en todo sentido no cuentan para enumerar las obras en campaña electoral cuando es todo lo contrario pues todos los días y a cada rato los ciudadanos se trasladan y recuerdan la generación de la autoridad cada vez que sobresaltan con un bache o desvían un agujero de la muerte. Una medida implacable que tendría que tener una respuesta casi dictatorial por parte de los alcaldes es por ejemplo los permisos de operaciones que deberían tener sinuecanom los mototaxistas y choferes de colectivos. Una medida permanente y donde no se debe transar con los gremios de mototaxistas y choferes que parecen haberse impuesto sobre la autoridad desde siempre.

El otro tema es la seguridad en las calles, por ejemplo una red de cámaras de vigilancia en cada distrito y una respuesta corporativa de los serenazgos y Policía hace rato que debería haberse instalado con la debida publicación de delincuentes para que la gente sepa e identifique a los facinerosos para que también se encuentren en alerta en los comités de vigilancia en zonas marginales que la Policía debe capacitar con compromisos reales y hasta remunerados por las comunas. Es cierto que la delincuencia tiene un componente que deriva de la pobreza extrema, pero mucha de las mayores acciones delincuenciales nada tiene que ver con menudeo de aquel que roba por necesidad. Los adolescentes han prendido este desgobierno por eso son los que integran estas bandas de robamotos creyendo que para ellos hay impunidad y en gran parte tienen razón pues no le pasa nada, por eso un centro de rehabilitación drástico pero efectivo hace rato ya debiera construirse para que esté como señal colegial de lo que no se debe hacer.

Si los municipios gastan hasta casi 10 millones en una pista porque no pueden hacerlo en planillas de personal verdaderamente capacitados. Y un tema final, pero puntual, debería ser la utilización del casco por parte de los motociclistas. Una medida a iniciarse por ejemplo es la obligación a las empresas que sus respectivos trabajadores utilicen el casco al igual que los miembros de la Policía y las Fuerzas Armadas lo ha hecho, de manera obligatoria y con publicación de aquellas que acatan las normas para con sus empleados, aunque la norma – si es que existe voluntad de los jefes policiales y los alcaldes – debería ser obedecida sin discusión. Los trabajadores del Estado deberían empezar a ponérselo incluso antes del 18 de junio, fecha en el que se pondrá multa  a aquellos que no lo usen. Si las autoridades o candidatos inician esta medida con el ejemplo entonces se podrá creer que en realidad hay un espíritu de cambiar en algo la seguridad en las calles, más allá de considerar que las causas son desobediencia de las normas y el consumo de alcohol que llevan a la posterior muerte como esta muchacha modelo que falleció, independientemente de ser tierna, graciosa y bella, se infringió una norma. La fiscalía debería actuar 24 horas, pero en Iquitos sólo hay fiscales que trabajan 8 horas y muchas veces para la foto. Esa discusión que el calor que provoca los cascos y que el clima trastorna los sentidos y la capacidad de reacción de los choferes es la respuesta que suelen dar los ignorantes cuando quieren seguir burlándose de la ley.

Lea. www.federicoabril.blogspot.com

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