La revolución del grafiti

361
1
Compartir

La revolución del grafiti en Iquitos

La más interesante transformación del arte en Iquitos ha sido la irrupción de una movida urbana enfocada en explorar desde la calle misma nuevas formas de expresión creativa. En ellas hay una propuesta que usa y se apropia efímeramente de los espacios públicos y los transforma en vehículos comunicativos. Pero no solo como discurso, sino también como propuesta estética.

El mural grafitero ha sido uno de ellos. Las paredes iquiteñas se han ido acostumbrando paulatinamente a este descubrimiento de colores, formas y temas luminosos, enérgicos o lúdicos, que contribuyen por un lado a dar ilusión a un lugar determinado, pero también a transformar su psique, a motivar, a generar calor y emoción.

El Colectivo Pukuna 8990 se ha convertido en puntal del movimiento grafitero en esta ciudad. Fue fundado por Sose y por Boa, artistas urbanos y en este poco tiempo han logrado intervenir paredes y espacios deshabitados, interiores y exteriores de casas, han logrado participar en la transformación de arterias y puntos neurálgicos o sitios baldíos. Una revolución de color y de simbolismo.

José Silva, alias Sose, de 21 años, es probablemente uno de los más talentosos representantes de este movimiento. Actualmente estudiante en la Escuela de formación artística Víctor Morey Peña, destacó desde muy temprano como uno de los nuevos valores que ha ido mostrando Asociación La Restinga. Desde el grafiti, ha encontrado un modo inmediato y estético de hablar. Su voz habla desde las paredes de Iquitos.

 

¿A qué edad empezaste a hacer grafiti?

Los primeros trazos con latas de spray empiezan el 2007. En ese  entonces tenía 17 años  recién acababa la escuela. Este tiempo es muy loco para mí, todo lo veía juego y molestar  cosas de chibolos buscando problemas en otros lados digámoslo de forma vandálica, también escribiendo nuestros nombres  (como el perro cuando mea  marca su territorio). Así  entro en este  mundo. Me inscribí en la escuela de arte, y me quedo abierto con mucha curiosidad para  esta pasión interior que tenía desde mucho tiempo. En  2010, me di cuenta que  mi manera de crear estaba  EN y POR la calle. Quería transformar mi rebelión en obras artísticas. Quería  hablar con mi arte a todos.

 

¿Cómo ha sido la evolución del grafiti en Iquitos, según tu punto de vista?

Iquitos es una ciudad con muchas señales, color y publicidad donde no se ve mucho grafiti, este se pierde con las señales. Para mí era difícil dar cuenta a la población que el grafiti  es arte. Es una lucha constante para educar y enseñar a la gente a abrir los ojos.

 

¿La actitud de la gente respecto de que en la ciudad haya ahora mayores manifestaciones del grafiti es positiva?

La gente ve el grafiti como algo vandálico, amenazador, como si fuera un acto político de poder. Es claro que es un tipo de arte que se manifiesta con toda esa rabia, esa molestia y  esa carga. A veces la gente no sabe cómo responder, reaccionar a esta nueva forma. El grafiti transmite muchas cosas sobre  problemas de la sociedad y los dolores actuales de nuestra generación. Me siento como un canal, un mediador de tiempo y espacio.  Intento  reflejar la esencia  amazónica,  enseñar a levantar el ego de nuestra identidad.

 

¿Cuán importante ha sido La Restinga en el desarrollo de tu trabajo?

Desde pequeño, crecí en la asociación La Restinga, que fue un suporte, un apoyo de las cosas que necesitaba. Acá podía explayarme fácilmente con herramientas que proponen: juegos, exploraciones educativas y artísticas… y fue también una exploración de vida. Para mí, la Restinga es mi segunda casa, donde yo puedo expresarme, ser escuchado. La Restinga me da seguridad para creer en mí porque todo el tiempo se alegran de mis logros. Es también una red artística para intercambiar  un lenguaje común. Yo estaba como una planta que necesitaba de un tutor. Ahora, me siento más seguro de mi talento y mis proyecciones.

 

¿Qué proyectos futuros tienes al respecto?

Mis proyecciones en el futuro son involucrarme más en nuevos proyectos que se me presente para difundir mi arte. Hay también un camino que me parece importante compartir.  Hace 4 años participo en  un festival de un barrio popular de Iquitos que se llama Belén. En este festival yo puedo absorber de lo más profundo las problemáticas de la comunidad y me encanta ilustrar estas visiones. A través el arte, yo puedo también sensibilizar la población y sobre todos  los niños sobre las deficiencias del sector. Me siento como un portador y me parece fundamental de transmitir opiniones de estas personas para proponer una mejor vida para todos. Es un trabajo voluntario y político. Hay también otro festival donde participo hace 3 años, el festival “Estamos en la calle”, que relaciones las manifestaciones de la calle con la identidad amazónica. Es una vitrina para exponerme libremente hacia la sociedad.  Es una red, también de artistas de calle y me encanta de compartir con ellos, con diferentes disciplinas sobre problemáticas actuales. El tema de este año, es el agua. Pero es el año  mundial del agua. El año pasado con el festival de Belén, por ejemplo, conocí personas profesionales interesados en exponer en otras partes del mundo. Ellos me dieron la suerte de viajar a México y espero un proyecto nuevo  en Brasil en  julio de este año.

 

¿Cómo ves la movida de arte urbano en Loreto actualmente?

No podemos hablar de una movida urbana porque recién está empezando. No hay muchas personas que pintan en las calles, rapean y participan en este movimiento. Estamos federando para compartir esta pasión por el arte urbano. Iquitos es una ciudad en la selva y un poco aislado de la urbanización, tenemos una relación  con la naturaleza muy fuerte y con de las comunidades indígenas. Estamos muy cerca de lo vivencial tradicional y eso es nuestra fuerza y nuestra identidad. Somos de la selva y sentimos todo eso. Yo pienso que deberíamos explotar todo lo que sentimos y todo lo que tenemos en nuestra cultura amazónica.  Yo voy a pintar lo que es mío. Poco apoco los festivales nos ayudan a expresar de manera publica esta reivindicación. Tenemos la rabia y las ganas de gritar que estamos presentes en este mundo.
¿Cómo crees debería motivarse a que la gente tenga más contacto con la cultura en la Amazonía

Yo voy a seguir pintando con la gente en la calle. Es una manera de darle conciencia de nuestra identidad, que no hay en otra parte del mundo. Ahí está nuestra fuerza.

(Visited 45 times, 1 visits today)
Compartir
Artículo anteriorSu primer añito
Artículo siguienteSuma cero

1 Comentario

  1. El alcalde de Belen deberia apoyar a estos jovenes pintores , para cambiar la imagen y fachada de las casas balsas y convertirlo a Belen Bajo en una venecia amazonica ordenada , con las caracterisiticas del poblador ribereño, con sus costumbres , peculiaridades y su propia cultura , sea para el que visite un destino turistico comunal.

Comments are closed.