La primera bronca – Editorial Febrero 22

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La primera bronca

El carnavalesco mes de febrero no sólo convoca nuestra atención la edilidad de Maynas con sus divertidos regidores y sus risibles funcionarios. Está también la bronca pública que estalló en el Municipio de San Juan. Nadie sospecharía que un hombre con un discurso “antisistema” como don Fernando Meléndez, líder visible del  MIL, se ubicara en el centro de la bronca. Nada menos. Los señores regidores le han declarado frontal y cruda guerra. La cosa es sin cuartel, sin pañuelo blanco a la vista. Los regidores salen en los medios a declarar en contra del dirigente que es asesor del actual alcalde. No quieren detenerse. No anhelan callarse. Le acusan de tratar de beneficiarse políticamente gracias a su alto cargo.  

El peruano del Perú es un ser de confrontaciones sin tasa y sin cuento. No sabe arribar a pactos, le cuesta sentarse frente al otro para buscar  un acuerdo. Una discordia parece guiar sus pasos. Eso se observa mejor en el terreno político. Desde que esta ciudad existe las guerras entre personas y bandos son implacables. El momento cumbre de ese litigio fue la batalla entre La Liga y la Cueva. Ligas y cuevas siguieron torpedeando el consenso indispensable para avanzar. Ligas y cuevas siguen ahora entre nosotros, desatando enfrentamientos que no sirven para nada, sino para entronizar a esas cúpulas que se aprovechan del poder. 

En este febrero un poco festivo no por el agua que se desperdicia, sino por ciertas picarescas que surgen del poder en vigencia, tenía que ocurrir el primer enfrentamiento, público y visible, en una gestión que recién comienza. En febrero se inició el manual conocido, el programa que siempre se repite pese a lo que digan los próceres de estos lares. ¿Qué otras broncas, reyertas, furias, nos esperan a la vuelta de la esquina?

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1 Comentario

  1. Igoraldo, que pena me das, recuerdo tu entusiasmo en la campaña junto a Monasí cargando mochilas y cultivadoras y pidiendo el voto ciudadano; total paraque. Pobre y miserable tipo.
    Con relación a Fernando. La culpa es unicamente de él. Como un Presidente de un movimiento regional puede aceptar un cargo burocratico en una pequeña municipalidad. Que ciego politico es este mozalbete, que afronta un problema no de regidores, sino de marionetas digitadas por Charles. Esta sufirnedo el remezón de la salida de ese tipo del MIL. No es otra cosa, que pena por todos nosotros

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