La inexplicable tardanza

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La inexplicable tardanza

La manipulación de leyes y decretos, la eterna postergación de una medida y el desvío al otro costado, son manidas armas de los picapleiteros o ejecutores torcidos de la ciencia del Derecho. Al revés y al través, a paso de cangrejo o con salto de canguro o con recursos de habladores papagayos, los casos judiciales no avanzan mucho. Y se pueden perder en el vasto olvido. Cuántos casos no han prescrito con esa tecnología que Borges llamó de la turca o del hamponaje más descarado. Algo  extraño pasa en el caso del abogado Francisco Dongo. La justicia prefiere tardar. Demorar más de la cuenta, por decir lo menos.

No queremos pensar que un tremendo juez, tremendo por el caso y no por su tamaño, siga el cauce de la perpetua postergación o de la maniobra para dilatar el caso hasta las calendas griegas o romanas, pero nunca loretanas. Pero ocurre un hecho tan increíble. La empresa telefónica recibió una solicitud de rastreo de llamadas del señor Dongo. Pero, increíblemente, no se menciona en ningún acápite los días y las horas para la pesquisa. Es decir, los hispanoblantes de la empresa  no pueden hacer nada. No saben dónde y cómo ocurrió el proxenetismo y el contrato de la pobre  muchacha dedicada al más antiguo y nuevo oficio del mundo.

En ese simple dato puede estar todo el caso Dongo. No es la primera vez que todo se traspapela, se retrasa, se tuerce, se entrampa. El tiempo pasa y siempre hay un atajo, un obstáculo, un retraso. ¿Tan difícil es llevar adelante un caso que compromete a un abogado? El tiempo pasa pero el olvido no pierde su tiempo. Nadie habla ya del caso. Pero nosotros, como diario,  andamos alertas con todos los ojos y los oídos, viendo y escuchando la marcha de los acontecimientos. No por afán de sensacionalismo o de portada. Esperamos, con terca esperanza, que esta vez la justicia sea justa.

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1 Comentario

  1. Así como están pendientes del caso de ese abogado, también deberían estar al tanto de los créditos agrarios, de los robos perpetrados por los de cuello y corbata…no existe una verdadera investigación…..
    Así se llaman periodistas…..que sólo llenan sus diarios con publicidad barata igual que en la televisión. Pero de investigación, naca la pirinaca…..´tamos fritos.

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