La ganancia de la delincuencia

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La ganancia de la delincuencia 

El repentino estallido de una bronca entre el misionero José Mariano Andrade y el gobernador Miguel Alván, puso al descubierto que ambos se dedicaban al contrabando de aguardiente. Era 1794 en el Iquitos de entonces y los poderes locales ya fomentaban la delincuencia. Directamente,  como tantas otras veces.  Siglos después, en la bella y alcantarillista urbe, los poderes locales parecen detenidos en la alianza del religioso y la autoridad civil. No es que se dediquen al contrabando de licor o a otro menester dingo de los  bajos fondos. Sucede que nada pueden hacer contra la delincuencia, lo cual es una manera de fomentarla como antes.

Los últimos hechos de la crónica roja, del parte policial, nos indican que andamos indefensos ante la tecnología del atraco y del robo, del asalto y del crimen. Las reiteradas y blogueras amenazas de muerte a los que dirigen este diario, el intento de robo de petróleo que era para generar electricidad en pueblos del interior de la provincia, el extraño  robo a un dirigente sindical, son evidencias de una degradación que acabaría, fatalmente,  con el reinado y el predominio del hijos o secuaces de Caco. Así no podemos seguir.

En los locales de baile los policías brillan por su presencia, en ciertos lugares públicos, como el municipio de Maynas, están los uniformados en mancha, en otras partes no faltan efectivos como si no tuvieran nada que hacer. Eso nos parece una muestra del mal manejo de la vigilancia. Otra cosa es el pésimo manejo de la participación ciudadana. En tiempos coloniales,  las rondas urbanas fueron decisivas a la hora de luchar contra la chorería. Sin ir muy lejos, en Gamarra, en Lima, hay calles liberadas de los faites gracias a la vigilancia de los vecinos. ¿Tan bravos y tan brutales pueden ser los malandrines y los maleantes  para que no puedan ser aplastados?

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1 Comentario

  1. ES DEBER U OBLIGACION DE LA MUNICPALIDAD CREAR CONDICIONES QUE GARANTICEN UNA SEGURIDAD OPTIMA DE LA CIUDADANIA, ESA ES UNA DE SUS FUNCIONES.
    QUEDA AL PUEBLO Y A LOS PERIODISTAS, EXIGIR QUE ESTO SE CUMPLA.

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