LA AMIGDALITIS

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Javier Vásquez

La palabra amígdala, viene del latín amígdala, que significa almendra.

En anatomía se llama así a cualquier órgano constituido por un red de tejido linfático y epitelial que contiene folículos linfáticos y estos pueden ser: las amígdalas palatinas, cada una de las dos amígdalas situadas entre los pilares del velo del paladar, la amígdala faríngea, ubicada en la parte nasal de la faringe, la amígdala cerebral, conjunto de núcleos de neuronas y la amígdala cerebelosa, otro nombre por el que se conoce al lóbulo raquídeo del cerebelo.

Se llama comúnmente amigdalitis o anginas a la inflamación de una o de las dos amígdalas palatinas (masas de tejido ovales, carnosas, grandes que están en la pared lateral de la orofaringe a cada lado de la garganta). Estas agrupaciones de tejido contienen las células que producen anticuerpos útiles en la lucha contra la infección.

La amigdalitis afecta más comúnmente a niños entre las edades de preescolar y a mediados de la adolescencia. Los síntomas más comunes de la amigdalitis incluyen: inflamación de las amígdalas, manchas blancas o amarillas en ellas, inflamación de los ganglios linfáticos del cuello, dolor de garganta, dolor o dificultad al tragar (disfagia), tos, dolor de cabeza, dolor en los ojos, dolor en el cuerpo, dolor de oídos, fiebre, escalofríos, congestiones nasales y menos frecuentemente ulceración.

En los niños menores de un año puede dar babeo debido a dificultad o dolor al tragar, no querer comer, agitación inusual.

La amigdalitis es causada con mayor frecuencia por virus comunes, pero las infecciones bacterianas también pueden ser la causa. Como es conocido, las infecciones virales no deben recibir antibióticos, solamente medicinas sintomáticas. Si la amigdalitis es causada por el estreptococo del grupo A u otra cepa de la bacteria estreptocócica y no se trata o no se completa el tratamiento con antibióticos, el paciente  tiene un mayor riesgo de sufrir trastornos poco frecuentes como: Fiebre reumática, una enfermedad inflamatoria que afecta al corazón, las articulaciones y otros tejidos y glomerulonefritis posestreptocócica, una enfermedad inflamatoria de los riñones que provoca una eliminación inadecuada de desechos y líquidos en exceso de la sangre.

Si la amigdalitis está provocada por una infección bacteriana, se  recetará una serie de antibióticos y probablemente la  penicilina por vía oral durante 10 días es el tratamiento antibiótico más frecuente recetado para la amigdalitis provocada por estreptococos del grupo A. Si es alérgico a las penicilinas el médico puede recetar eritromicina o azitromicina.

Para tratar la amigdalitis frecuente, amigdalitis crónica o amigdalitis bacteriana que no responde al tratamiento con antibióticos se puede recurrir a la cirugía para extirpar las amígdalas (amigdalectomía). Generalmente cuando se presentan estas eventualidades: más de siete episodios en un año, más de cuatro a cinco episodios al año en cada uno de los dos años anteriores, más de tres episodios al año en cada uno de los tres años anteriores.

También puede realizarse una amigdalectomía si la amigdalitis produce complicaciones difíciles de controlar, tales como: apnea obstructiva del sueño, dificultad para respirar, dificultad para tragar, especialmente carnes y otros alimentos en trozos grandes, un absceso que no mejora mediante tratamiento con antibióticos.

Usualmente, la amigdalectomía se realiza como un procedimiento ambulatorio y no causa mayor problema en la recuperación.

Hay que evitar la automedicación, ello lleva a uso indiscriminado de antibióticos que, a la larga, van a crear resistencia de los gérmenes a estos, y no van a tener utilidad cuando sean realmente necesarios. Ante una sospecha de esta enfermedad se debe acudir al médico quien orientará adecuadamente el manejo.

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