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#UnaSolaFuerza

Todas las manos, todas. Todas las sangres, todas.

Definitivamente uno puede sacar muchísimas lecciones de lo que, lamentable y dolorosamente, viene ocurriendo en varias regiones de nuestros país. Enseñanzas que deben quedar marcadas a fuego en nuestras mentes para que no volvamos a cometer los mismos errores. Pero por encima de todo, debemos convencernos que la única forma de salir de situaciones como la que estamos viviendo es que estemos unidos más allá de nuestras diferencias.

Cangrejos en bandeja

A pesar de que creemos en ProyContra que hemos visto y vivido de todo, no deja de sorprendernos y decepcionarnos la actitud mezquina, convenida y oportunista de mucha gente. En medio de la desgracia nos agarramos a pedradas. Hasta loretanos contra loretanos, y eso que aquí aun -Dios no lo quiera- no sufrimos esos golpes de la naturaleza en esta temporada. Qué ya será cuando llegue la creciente. Lo único que se confirma es ese dicho de la vergüenza: “el peor enemigo de un peruano es otro peruano”.

Solidarios bullangueros

Hasta la ayuda se ha vuelto una especie de reality, muchos anuncian sus donativos con bombos y platillos y hasta lo filtran en las redes sociales, según ellos de manera solapa. Esa necesidad de mucha gente de sentirse reconocida a como dé lugar por lo que sea y como sea. Por eso decimos que estos días nos dejan lecciones y también desnuda y muestra nuestras carencias como sociedad, como país.

Cómo estamos aquí

No nos olvidemos que en Iquitos tambien el agua potable escasea en tiempo de inundaciones.

Estamos muy preocupados por la información que hemos recibido en los días recientes por parte de funcionarios vinculados a Defensa Civil de los diferentes estamentos de la región. Eso de que muchos municipios, tanto distritales como provinciales aun no cumplen con presentar su Evaluación de Daños, EDA, y eso demuestra que de suceder una desgracia natural, simplemente les agarraría con la guardia baja, desprevenidos, pues.

Cuando el río suena…

Ellos son las principales víctimas de la falta de prevención de los adultos.

Sentimos que en esa información hay un tufillo de interés politiquero, pero no por eso vamos a quedarnos de brazos cruzados. En Maynas por ejemplo ya han cambiado más de 5 veces de jefe de Defensa Civil en lo que va la actual gestión. Y los motivos no serían ni técnicos ni estratégicos, sino puros intereses externos y particulares. Pero sí uno dice eso, pues al toque te sueltan los perros y te acusan de ser parte de una campaña de desprestigio al gobierno edil de la alcaldesa Adela Jiménez. Y las pruebas están ahí. Pero no hay explicaciones.

Nuestra realidad

Lo que está ocurriendo en la costa norte del país, concretamente en Lima, no es sino la crónica de una tragedia anunciada. Y en ese espejo detenida y preocupantemente debemos mirarnos los loretanos y en particular los iquiteños. Porque si bien es cierto la naturaleza es impredecible, también es cierto que la tecnología de punta, la modernidad, nos permite pronosticar por lo tanto podemos prevenir. Sino porqué creen que se programan simulacros en las temporadas de posibles desastres. Ya de sismos, de crecientes, de huicos, heladas o altas temperaturas. Puede la desgracia tocarnos en un abrir y cerrar de ojos, pero debemos estar preparados para reaccionar y responder para atender las zonas afectadas. Y eso lamentablemente, lo estamos viendo y comprobando, se da pero desordenadamente, desesperadamente e improvisadamente.

¿Cambiaremos ahora?

En Iquitos y en la región en general, cuantas veces se ha dicho y se dice, que no debemos permitir que haya personas viviendo en zonas inundables, pero ahí están miles y miles de ellas, muchas impulsadas por las propias autoridades, cuando eran candidatos. Se deforesta, se utiliza los ríos de un mega basurero, todo lo botamos en la calle. Las ciudades crecen desordenadamente. La demagogia ha llegado al extremo de convencer a los pobladores que es mejor vivir en medio del estiércol que en tierra firme. Esa es la peor desgracia. Por eso cruzamos los dedos y esperamos que llegue lo que tenga que llegar y que Dios nos coja confesados.

 

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