Historias del palustre, La jangada (dos)

Historias del palustre, La jangada (dos)

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Mientras ambulaba por el paseo marítimo de Vigo me choqué, sin querer, con una estatua homenaje a Julio Verne porque en sus viajes citó a esta portuaria ciudad. En las ciudades amazónicas como Iquitos o Manaos ni siquiera hay una alusión a él ¿es la escurridiza memoria de la floresta?, ¿habrá algún homenaje a Verne en la ciudad de Belem? El profesor Amayo cuenta que, probablemente, Verne acudió a los libros de José Manuel Valdez y Palacios, médico cusqueño que tiene una historia parecida a la que cuenta este autor galo en la novela. Es más, señala que Manuel Valdez es el alter ego de de Verne. En la novela se cuenta la historia de Juan Garral (o Juan Dacosta) que parte de una jangada desde la hacienda de Iquitos hasta Belem do Pará. Garral se oculta (calla su pasado) en la hacienda de Iquitos ante una acusación falsa de asesinato quien luego es chantajeado para que no revelase el secreto. Sus hijos y futuro yerno hacen lo imposible para liberarlo de la cárcel de Manaos. El secreto se revela y estaba a punto de ser ejecutado por la pena capital de ahorcamiento. Finalmente, se consigue una confesión en un mensaje críptico y es liberado de la horca y de la acusación. La novela se publicó por entregas en 1881. La selva le sirve a Verne como pretexto para contar este relato que va de mensajes críticos, escafandras para caminar debajo el río, conocimientos científicos sobre la biología de la selva. Aunque también hay que decirlo en tono de reproche que las personas nativas de la foresta son figurantes para él (son parte del atrezo), el protagonismo lo llevan otros, los que representan a la civilización, los blancos y europeos preferentemente. Es muy curioso que el narrador a lo largo de todo el viaje no acuda a ninguna historia oral que, seguramente, recorría ese lado del palustre e ignoró plenamente Verne – es un dato que ignora al no pisar la floresta. De acuerdo a cierta bibliografía el período cauchero se inicia alrededor de 1850 hasta los primeros años del siglo veinte. Es decir, que cuando se escribe la novela estaba en pleno auge la explotación del caucho pero Verne la escribió antes del boom de la goma por eso su referencia es tangencial; es más, en un pasaje se describe como es la sangría del caucho en la selva. Este acercamiento de Verne es una aproximación y expropiación de la Amazonía por gente que viene de afuera, su fortaleza está en el dato científico a pesar de sus otros defectos ya señalados. Pero también hay que decirlo, poco a poco, los escritores y escritoras de la floresta también están apropiándose de ese mundo y anudando historias, los primeros folios de “El Alucinado” de Jorge Nájar, van por ese camino.

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