Estanque de peces

Estoy solo frente al televisor y sin ganas de leer o caminar. Me remuevo en el sillón azul, el clima por estos días ayuda, buen sol y ambiente es fresco a la vez. Salto de un canal a otro, detesto las tertulias deportivas, están llenos de talibanes del Barcelona o del Real Madrid [da mucha risa que José Mourinho les regale el pan de todos los días a estos ganapanes de periodistas- deberían estar agradecidos al portugués], unos peor que el otro, no sabes quien es más yihadista. Para huir de esa cháchara sin sentido trato de buscar una buena película, el azar ha hecho que me encuentre con algunas muy buenas como “Fish Tank”, una buena película inglesa que tiene como protagonista a Katie Jarvis. Me impresionó la joven actriz que logra transmitir ese mundo descolorido, desnortado en la que está envuelta. La escenografía de la película es muy buena. Va de la historia de una madre con dos niñas en un barrio de clase popular en Inglaterra. Una pequeña y otra más joven quien encarna Jarvis, esa edad en la que estás construyendo con iras y ternuras. La madre anda a su aire fumando marihuana y otras drogas, fiestas, amigas. Y entra en sus vidas un pata quien es la amante de su madre, pero que a la joven muchacha le atrae y él explota esa tensión sexual ganándose la confianza de ella. Entre roces de ida y vuelta ellos mantienen un fugaz romance. Y al mismo tiempo es cuando el amante decide abandonar a la madre, y a ella. El mundo se le viene abajo, la protagonista va a verlo a una confortable casa de un barrio residencial donde vive con su mujer y una niña. En un acto de desesperación y despecho ella rapta a la niña por unos matorrales pero en el camino se arrepiente y devuelve la niña a casa. Y también significa un punto de ruptura con ese mundo en el que está envuelta. Es una película que desgarra los falsos valores morales que estamos cubiertos.

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