Miguel Angel Rojas Rios.

La muestra de poder protagonizada por el partido político que se vanagloria de tener la mayoría de escaños en el Congreso de la Republica y que termino con la lamentable censura del ex ministro Jaime Saavedra, ha generado la crítica internacional a causa de nuestro primer poder del Estado. Un ejemplo de ello se muestra en el portal “The Economist”, en donde se ha titulado el hecho como “Viva la ignorancia. Un pequeño acto de suicidio”.

Desde mi punto de vista, este es un claro indicio de que en el Perú se puede gobernar y sin ser elegido, con el único afán es tener mayor poder, el cual, desafortunadamente no es utilizado para realizar actos en beneficio de la nación, sino tan solo para demostrar aquel poder.

El análisis de este fenómeno político va más allá del accionar de quienes actualmente tienen el cargo de funcionarios públicos de elección directa y universal, como lo tipifica la Ley N° 30057, Ley del Servicio Civil; pues revisando las críticas a mi anterior artículo me llamo la atención un comentario que indicaba que la política es un negocio y que todo debe ser analizado en base al interés, lo cual me parece preocupante.

Siguiendo esta idea, que critica mi postulado anterior, seguiríamos un análisis eminentemente económico de la realidad política y de la política en general, que no toma en cuenta los factores sociales, pues la política y la democracia nacen de la interacción humana; es decir nacen de la sociedad, generando la necesidad de positivización normativa y como veremos, la costumbre entendiéndose como normas sociales (ética, moral, orden público, buenas costumbres) es una fuente principal para ello. Entonces me pregunto, ¿cómo podemos dejar de lado la ética y la moral para hablar de política y ver todo como interés o simplemente como negocio?

Puede que mi posición sea utópica, pero considero que hay esperanza al haber generado un debate nutrido de conocimiento y lo mejor sin seguir, ni defender a los pseudo partidos políticos carentes de ideología que existen en nuestro país, pues entonces no me queda más que hacer la siguiente pregunta: ¿acaso es imposible juntar pensamientos distintos para un fin común?, mas allá de los intereses privados considero que existe un interés superior y es el crecimiento de la nación, no somos enemigos como nos lo hacen creer los mal llamados “políticos tradicionales”.

Nos corresponde marcar la diferencia en el ámbito que nos desarrollemos y dejemos en alto siempre el nombre de nuestro país y si queremos realmente servir pues hagámoslo, siempre juntos como una verdadera nación.

Vuelvo a señalar que el interés más grande es el crecimiento de la nación y que la riqueza de la misma sea repartida conforme a la justicia del aporte de cada uno; ya es momento, dejemos de hacer que la Nación se suicide como lo dice “The Economist” por intereses privados y muestras de poder egoístas e ignorantes, adelante y empecemos a construir un Perú diferente.

Miguel Angel Rojas Rios

Abogado