EL APARATO INDISPENSABLE.

Es de lamentar, con doloridas quejas, copiosos llantos y otras evidencias melancólicas,  que en este país de manifiesto destino mundial de la tragonería, las anomalías y otras animalidades, los problemas no se solucionan solos. En la agenda histórica vienen quedando tantos inconvenientes, desgarros, desencuentros, desgracias, hambres y demás macanas, sin que por propia inercia interior, por impulso autónomo, por resorte secreto, se solucionen de un tiro al blanco, de una vuelta por la esquina. Si los problemas nuestros de cada día  y año, se solucionarían solos, como debería ser y como sería de desear, dónde quizás  estaríamos.

Estaríamos, por ejemplo,  en el mundial pelotero del Brasil y no como animadores de la cumbiamba, sino como candidatos a ganarlo, con un Juan Vargas como capitán de montoneros, de pichangueros en la cancha y fuera de ella. Más un tal Manco como entreala de los chongueros mediáticos,  de los armadores de líos para salir en los periódicos. Más los peloteros que andan envasados o embotellados así pierdan o ganen, en el futbol playa o callejonero. Pero quiso el destino, los enemigos de la patria,  que los problemas estructurales de la de cuero sigan allí, tenaces, invictos. Y al parecer no se van a solucionar por arte de ilusionismo markariano.

En nuestro medio bosquesante y acuátil, donde uno puede creer que la muela de gallo destaza o muerde, los problemas tampoco se solucionan por sí mismos. Desde hace millones de eternidades, están allí. La basura, por ejemplo. Lo otro, por decir. Lo de más allá, para no ofender. El año del 2013 se acaba y un inconveniente que no se arregló por su propio esfuerzo mágico. Está  ahora en la agenda navideña como un panetón de petardos.  La famosa feria iba a tener su lugar propio este fin de año. Lo prometió la alcaldesa Jiménez. No tiene ni un costal donde caerse a dormir. Y las autoridades, expertas en esperar la solución de los problemas sin hacer nada, arman su propia pelea. A ese paso vamos a tener que comprar una máquina, a pilas,  para solucionar nuestros males de siempre.