Editorial – Noviembre 8

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La hora de las alianzas

En el arte de rufianes, la política, según letal frase del barón de Cañabrava, cualquier cosa puede suceder. Ocurrir, por ejemplo, enlaces contra natura, bodas impensadas, alianzas increíbles. Antiguos enemigos, enconados adversarios, pueden de pronto abandonar sus diferencias y aparecer juntos y revueltos en busca de alguna cuota de poder. La ambición de llegar a esa cumbre transitoria y tantas veces ingrata hace que se olviden los rencores como le pasó a los apristas y los partidarios del general Odría. La coalición Apra-Uno es tal vez la más escabrosa unión que ocurrió en la política peruana. Desde entonces se han repetido las más extrañas y sorprendentes nupcias donde nada tienen que ver los principios enarbolados.

En el escenario político peruano actual, donde la cuestión regional tiene mucha importancia, se viene hablando con insistencia de los pactos o sumas entre partidos, antiguos o modernos. Nadie quiere ir solo a la contienda presidencial y parlamentaria, como si no fuera ya posible alcanzar el poder con las propias fuerzas, con la bandería partidaria. Pero no se trata de un intento de inclusión del contrario o de apertura democrática, buscando el siempre difícil consenso. Se trata, como ayer, de un simple cálculo, de un oportunismo que a la postre genera muchos problemas a la hora de la repartija de las gangas y prebendas del poder.

En las movidas oscuras, en las conversaciones entre las sombras, en el toma y daca, pueden también estar las claves reales de la profesión política. Ese oficio no tiene bandera ni contención ante la tentación del poder. Los principios no cuentan. Así las cosas, cualquier cosa puede ocurrir en estos tiempos en que la lucha por el poder se ha vuelta más encarnizada, más brutal, donde todo vale. Como en la guerra.

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1 Comentario

  1. Los politicos tradicionales, los que no han evolucionado y los nuevos que estan apareciendo bajo esa linea; no podran salir del circulo vicioso en el que se desenvuelven, porque simplemente hicieron de la politica una perversion, un medio para satisfacer sus ansias de poder o simplemente una forma de acumulacion de bienes materiales.
    Lo que sucede es que en es país no existen personas con una verdadera cultura politica, no existen personas que tengan el concepto real de lo que es ser un politico. Creen que la politica es un pasatiempo.
    Las consecuencias son mas que visibles: La total desconfianza de la poblacion no solo en estas personas sino en los llamados partidos politicos.
    Existe una crisis muy marcada en los partidos politicos peruanos, precisamente por esta situacion, entonces en su afan de prenderse de la mamadera del Estado, recurren a las alianzas entre estos. Es muy lamentable en el caso de los apristas que en las ultimas elecciones recibieron lo que se merecen, el pueblo no puede seguir equivocandose. Lo mismo sucede con los demas partidos como PPC y AP, quienes no aprenden la leccion y quieren seguir pegados a la teta.
    Se necesita renovar todo el concepto de politica, se necesita sangre nueva, nuevos cuadros, jovenes progresistas, que aspiren a una sociedad mas justa, mas digna, mas democratica y libre, dejando a un lado sus apetitos personales y ponerlos al servico del pueblo y sus demandas, por años postergados.
    Saludos

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