Editorial – Junio 10

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El último litigio aprista

Los enconos, los litigios y las broncas, entre miembros de una misma entidad política, entre militantes de una misma divisa partidaria, no son hechos extraños.  La ardua disputa por el poder: el liderazgo del partido, la nominación a una candidatura y otros eventos importantes, son motivos de enfrentamientos  nada santos, nada caballerescos, nada callados.  Desbordan los recintos y locales de la agrupación y  pasan a formar parte del menú político diario  de los periodistas y de las gentes. El último suceso en ese rubro viene ocurriendo en las filas del Partido Aprista Peruano. Nada menos que en la organización disciplinada, fraterna y compañera.

El que rompió los fuegos es el señor Gerardo Mondragón.  En declaraciones a este diario, se la tomó con Moisés Panduro Coral, actual Secretario General del partido fundado por Haya de la Torre,  candidato a la presidencia regional  de Loreto y, además, habitual colaborador de este medio escrito. “Los procesos de corrupción en el Pronaa demuestran  que Moisés Panduro es parte de la organización corrupta de compañeros que buscan hacer del Estado un botín para saquearlo sin darse cuenta del grave daño que le hacen al partido y al presidente García”, fue lo más grave que dijo.  

Tan grave que habla de una especie de cofradía, de clan, de grupo de apristas, que no tienen como misión tareas de gobierno, sino  que se han convertido en cruzados de actos delictivos.  Así de serio, así de preocupante. Porque siempre hemos pensado que los actos de corrupción del actual gobierno son hechos aislados. Y se trata ahora, de acuerdo al señor Mondragón,  de una especie de equipo de compañeros con planes y proyectos de saqueo. Es decir, de una doctrina del mundo del hampa que permanecía en secreto. ¿Quiénes son los miembros de esa secta de campañeros corruptos? ¿Dónde están enquistados, fingiendo que son líderes? ¿Por qué el señor Mondragón no los denuncio antes?

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