Editorial – Julio 8

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Candidato aprista

Será muy difícil que la candidatura aprista de Moisés Panduro Coral logre despegar entre los electores loretanos, más aún si consideramos que los apristas en la región están totalmente divididos. La dos últimas elecciones así lo han demostrado. Y será una curiosidad más de nuestra ajetreada vida política y electoral que los triunfos internos de Panduro no vayan en paralelo a los de elecciones universales. Más allá de esas divisiones que, por lo demás, siempre han existido (recuérdese los lío verbales de la década del 80 entre los seguidores de Orison Pardo y Rony Valera) el momento actual no corre a favor del candidato Panduro porque representa a un gobierno que no tiene buena imagen en todo el país y menos en el Oriente.


Distinto era el escenario del último quinquenio de la década del 80 donde cualquier candidato que se presentaba ganaba las elecciones. Por eso ganó Rony Valera Suárez en primer momento y luego Máximo Meléndez Cárdenas. El primero como favorecido por una masa aprista que apoyaba todo lo que el candidato presidencial Alan García tocaba. Y el segundo favorecido por todo lo que el ya Presidente García monitoreaba. Tanto Valera como Meléndez no eran buenos candidatos, en el sentido electoral peruano. No tenían elocuencia en sus discursos y no eran oradores que convencían a las masas. Pero los apristas votaban con el ojo cerrado.

Igual sucedió hace poco menos de cuatro años cuando se presentó un candidato que se benefició con el logo del aprismo y creyó torpemente que eso le convertía en líder provincial cuando en realidad más que un títere era un muñequito de torta que a la primera calentura terminó derretido. Tanto así que en esta elecciones es uno de aquellos que necesitó de un vientre de alquiler para estar en la jugada del 3 de octubre.

Hoy, tal como lo señala en su columna en esta edición Héctor Tintaya Feria, los apristas tienen un buen candidato pero las corrientes adversas al interior de su partido harán que nunca despegue porque las enemistades internas en el aprismo son más dañinas que las oposiciones externas. Moisés Panduro lo sufrirá en esta campaña que recién empezada ya tiene en el tema del hermano Paul un escollo irreversible.

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