Editorial – Febrero 18

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El funcionario carnavalesco

El alto funcionario edil de Maynas, don Randy Koler Escobedo García, se declaró como activo miembro de la cofradía carnavalesca. Una carta equívoca, dirigida a esta diario con la perentoria orden de rectificación, le enroló de hecho y de derecho a ese gremio del rey Momo donde vegetan autoridades y funcionarios que creen que el ejerció del poder es una mascarada con sepentinas, vacas locas y payasadas. En esa opción se sumó a la gesta impresionante de don Igoraldo Paredes, el Ño carnavalón de estos tiempos, el regidor del bando escrito o hablado y del  baldazo con agua. Suponemos que ahora Don Randy Koler se disfrazará de cualquier cosa para ayudar a buscar el dinero  para despilfarrarlo a nanos llenas.   

En la edición de ayer nos pareció interesante que un alto funcionario dijera lo que don Randy Koler declaró. La mención a la peste del dengue como impedimento para joropos y vacilones nos pareció digno. Pero al leer la carta del aludido nos quedamos de una pieza como se dice.  No por las faltas ortográficas, los errores de construcción gramatical. No. Eso podría pasar desapercibido. Si no porque se desdijo, negó lo que había declarado. En suma, se subió al carro alegórico del grande, del único, de don Igoraldo. Lo peor de todo es que en la misiva de marras, don Randy Koler involucra a don Charles Zevallos como un porfiado carnavalero. 

Es cierto que el burgomaestre de Maynas tiene mucha afinidad con esa fiesta. Sus antiguos besos públicos,  por ejemplo, son dignos del rey Momo. Pero en las actuales circunstancias sería  mejor no despilfarrar tanto dinero en esa celebración. Pese a los igoraldos, los randys y otros líderes de pacotilla, no estamos en contra de los carnavales cuando es una genuina expresión cultural como en otras partes.

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