Editorial – Febrero 11

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Cruzada contra el hambre

La palabra geófagos, fue acuñada por el viajero Antonio Raymondi. En el ardoroso y bailante Iquitos de ese entonces encontró gente, niños y adultos, que comían tierra. No como vicio eventual que se sacaba con purgantes, ni como exploración de sabores naturales, sino como menú diario que abundaba en todas partes gratis y que, por supuesto, era  perniciosa para la salud de esa época. Los devoradores de tierra eran tan encarnizados que en determinado momento llegaron a despachar una casa de barro ubicada en la zona alta de Belén. La tierra elemental, por otra parte, fue consumida en tiempos coloniales. Unos castellanos excluidos de toda ganancia, de cualquier ilusión de botín o de veta aurífera, la consumían con un poco de agua.

En estos tiempos del dengue encarnizado, de viajes inútiles de tantas autoridades, de candidatos que nunca mencionan la palabra hambre en sus discursos, corremos el riesgo de regresar al consumo de tierra. La geofagia, o voraz alimentación diaria a base de tierra circundante o lejana, no es una exageración. Es un peligro gastronómico cierto. El hambre en el mundo es una dolorosa verdad. La estadística es letal: cada medio minuto mueren tres niños en el planeta a causa del hambre. Así como van las cosas el simple hecho de comer se puede convertir en un lujo reservado a unos cuantos afortunados.  

Como Rodrigo de Triana podríamos decir Tierra a la vista, en momentos en que nace una entidad multisectorial destinada a combatir la desnutrición. A tratar de mejorar la pobre dieta de las mayorías regionales. A buscar formas de alimentación que no produzcan lesiones graves como la obesidad, el parranderismo, la apatía ante un libro, la estupidez. Todos debemos participar en esa cruzada para evitar el retorno a comer tierra.

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1 Comentario

  1. Una descripción trágica.
    Es penoso saber que hay seres humanos que practicamente han perdido su condicion de seres humanos, casi coomparables con seres animales o peor que estos.
    Nadie puede vivir sin alimento.
    Sin embargo la triste realidad es que existen otros seres humanos que convivimos con esta realidad, unos con poca o casi nula capacidad de poder hacer algo y otros que teniendo la capacidad y los medios para intentar o hacer algo por los hambrientos, simplemente dan rienda suelta a su egoismo, avaricia y su evidente desinteres por la vida humana.
    Los seres humanos nos hemos deshumanizado, unos por vivir casi o peor que animales y otros por hacer prevalecer sus propios intereses.
    Los llamados a tomar cartas en el asunto son las autoridades electas, el pueblo los ha encomendado esa tarea votando por ellos, dandoles su confianza, talvez a cambio de un kilito de azucar, un polito, un llaverito, una gorrita y otras chucherias que regalan.
    Los medios de comunicacion, tienen una inherente e irrenunciable tarea con la sociedad, de denunciar las injusticias y atropellos de las autoridades que evaden sus funciones. Una cruzada contra el hambre es una tarea impostergable. Hay que exigir que las autoridades no solo promuevan estas cruzadas, sino tambien que las mismas se lleven con total transparencia y efectividad.
    saludos

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