Editorial – Enero 3

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En busca del buen gobierno

En el inventario final de este 2011 que ahora comienza, con malos augurios y peores anuncios en el mundo, debería constar la  eficacia de las autoridades elegidas y reelegidas en esta parte del país. El buen gobierno debería ser la clave de los unos y los otros que tienen en sus manos el destino de esta empobrecida  región.  Para alcanzar esa cumbre cada uno de ellos debería hacer un esfuerzo de estadista provinciano y periférico para desaparecer,  para siempre, el espíritu de diversión y de francachela, de dispendio por cualquier tontería, de gastos estériles en celebraciones y joropos públicos.

Ninguno de nuestros serios y sagaces políticos debería imitar el último día del 2010 donde un celebrante y festejador Alan García ofreció una fiesta gratis en Palacio con la asistencia de varias orquestas. De seis de la tarde a seis de la mañana. ¿De dónde salió el dinero para pagar semejante francachela? ¿Del bolsillo del mandatario, del presupuesto habitual del Congreso, del aporte generoso de los proveedores de chicharrones para el paladar presidencial? Es innecesario decirlo, pero la otra francachela, la de la corrupción, debería ser el otro enemigo de los que nos gobiernan. Caso contrario, seguiremos en el eterno lugar de los perdedores.  

Ninguna Nación de la tierra ha alcanzado el parque del progreso bailando, cantando, comiendo y volviendo a bailar hasta el hartazgo.  El continuo y fecundo trabajo es la clave para erradicar las viejas y nuevas lacras que nos agobian. El buen gobierno implica una renovación en las conductas  y  los actos diarios. La repetición de lo mismo traerá más pobreza y postración. La verdadera fiesta sólo será posible cuando las cifras, los números, indiquen que hemos alcanzado los índices del verdadero desarrollo.

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1 Comentario

  1. Efectivamente, no podemos esperar nada bueno de gente que cree que haciendo desenfrenadas francachelas aporta algo al desarrollo de nuestro sufrido pueblo.
    Seguimos en lo mismo mientras nuestro vecino Brasil cada día se convierte en una potencia mundial. Insisto en el ejemplo de mandatario que fue Lula y que nuestras “autoridades” deberian imitarlo si quieren lograr algun desarrollo. Al parecer tenemos para rato con estos señores que ponen como eje principal sus interese personales y de grupo.
    Ayer lei una opinion en el diario La Primera en la que el comentarista pone como minimo 20 años a partir de ahora, para tener alguna esperanza de cambio en lo politico, social y economico. Ojala no sean mas años, pero nosotros tenemos esa obligacion de luchar todos los dias para buscar un pais digno.
    Feliz 2011

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