Cuba y un P.D. sobre TV local

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Entre todos los países que la vida me ha mostrado me quedo con Cuba. Entre todos los pueblos me quedo con los cubanos. Gente solidaria en un mundo donde esa condición se ha mercantilizado. Gente digna en su pobreza. “En la pobreza se puede querer”, dice la canción. Los cubamos son querendones y hay mucha razón en esa letra cumbiambera. Cuba, ese pueblo donde la mendicidad es un lunar, no lo habitual, lo acostumbrado. Lugar donde uno observa rostros caribeños llenos de alegría a pesar del racionamiento alimentario. Pero que cuando recorre sus calles no entiende el bloqueo, ese comportamiento gubernamental de los norteños que poco piensan en los gobernados y trasladan sus fobias a los gobernantes hacia toda una población. No por gusto un poeta como José Martí es un héroe nacional. Y no un héroe de recuerdo y reconocimiento anual. No. Un héroe vivo. Viviente. Que está en las paredes con sus versos, en los libros callejeros que se ofrecen en La Habana vieja, en los obreros que se desplazan a sus labores, en los taxistas que recitan versos enteros aprendidos en la escuela. Cuba tiene sus putas, claro. Que a veces acosan a los que saben que tienen CUC que ofrecer, también cierto. Pero son desvíos del sistema. Y, dejémonos de mojigaterías, toda sociedad que se respete tiene sus putitas que mostrar (Una vueltita por la maltratada Plaza de Armas de Iquitos, nomás). Desde mi visita hace un par de años varias cosas han cambiado en Cuba, hasta Fidel ha muerto, imagínense. Pero con ese viaje cumplimos el sueño de recorrer parte de ese país con Fidel Castro aún con vida, lo que venga después será materia de otra visita, espero.

Recorrí sus calles durante diez días con todas sus noches. Acompañado de un compañero de lujo: Percy Vílchez Vela. Mojitos por aquí y mojitos por allá. Café con tabaco o tabaco y ron. Esos días cumplí la promesa: un artículo diario sobre la isla. ¿Por qué no? Si lo nuestro es la escritura no hay obstáculo que no se pueda sortear. Ya en Varadero o ya en pleno centro de La Habana la portátil se abría y las palabras fluían, como dicen los jóvenes.

La idea era recorrer parte de Cuba antes que falleciera Fidel. Y se recorrió. Para verla, sentirla. Observar la santería que tanta cucufatería provoca. Con el poeta comimos y bebimos como los dioses. Trabajamos como se debe, también. De ese viaje tenemos los más bellos recuerdos. Desde el obrero de la cultura que se ofreció a montar la exposición fotográfica del caucho hasta la majadera sonera que nos invitó a las consabidas salidas nocturnas como paso previo a lo que pudiera pasar entre unos visitantes y una cantante jaranera.

P.D. Sobre el estudio referido a la televisión de Iquitos mostrado en las redes sociales con tanto entusiasmo por unos, con tanta cortesía por otros y con tanta majadería por varios debo decir: Nunca he visto a Marco Aurelio Denegri preocuparse por el rating y sí por mostrar un programa encantador que en países como el nuestro siempre será una isla y sí me canso de apreciar los líos que hacen los cobras y leones por aumentar el rating. Los que estamos metidos en el mundillo de la televisión loretana sabemos cómo son esos estudios y, con lo que a este columnista se refiere, debo decir que entre los que hacemos LA PRIMERA PLATAFORMA INFORMARTIVA DE LA AMAZONIA PERUANA estamos satisfechos con el trabajo que realizamos y pretendemos seguir creciendo y el tercer lugar que dicen tenemos en el horario nocturno es un referente, lástima que no tenemos la platita que nos piden para mostrar los resultados. Un estudioso de las comunicaciones hace ya varias décadas afirmó en un taller en LVS: “El objetivo no es el público pero el público nos ayuda a lograr nuestros objetivos”. Hay que pensar en esta frase. Añado que siempre habrá broncas y guerritas entre colegas con cierre de puertas, empujones en la cabina, impedimento de ingreso a emisoras, calumnias e infamias mezcladas con verdades pero, vamos, los que estamos en este rubro sabemos quiénes son los maricones reales e inventados –me encuentro entre los segundos para tirria de mis detractores- que, valgan verdades, me los he ganado por los avatares de la vida y porque hemos sido pioneros en cosas donde otros han sido continuadores. Buen día del trabajador y ya van a ver cómo los propietarios de medios agasajan a “los trabajadores” por el primero de mayo y les explotan el resto del año. Yo no me presto a esa hipocresía, pero si los que han nacido para esclavos se sienten felices en ese mundo, ¿quién soy para oponerme?.

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