Cerbatanas – Enero 13

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Toledo en provincias

– A diferencia de otros candidatos el Toledismo no ha sectorizado ni polarizado su imagen en regiones.

No hay un candidato que pueda tener un perfil político más equilibrado, electoralmente hablando a nivel nacional, que Alejandro Toledo. Si bien es cierto la mayoría de partidos en provincias tienen sus caudales populares sectorizados debido a cierta afinidad, historia o descendencia familiar, el caso de Toledo Manrique es particular porque después de su gobierno y de los tropiezos propios de una gestión en algunas regiones del Perú, se podría decir que en provincias tiene una distancia favorable y bien marcada en función a los otros candidatos. Tal vez la riña y puja principal de Toledo sea en Lima (sobre todo conos) donde, para su caso específico, debería ser el lugar donde concentre aún más sus esfuerzos para atraer la torta electoral a su favor.

Durante años se habló de un sólido norte en función al Apra, pero ahora, después de dos períodos electorales municipales con amplias derrotas del partido de la estrella en el mismo Trujillo a cargo de Jorge Acuña de “Alianza Para el Futuro”, esta preferencia hacia el partido de Haya se ha visto disminuida sino prácticamente desaparecida. En cuanto al “Partido Nacionalista” ahora “Gana Perú” de Ollanta Humala que tenía como bastión electoral importante el sur del Perú, esta condición ha sufrido un serio revés debido, principalmente, a un crecimiento sostenido de algunas regiones que ahora ven en Humala un retroceso o desaceleración de  este repunte económico que a su vez es visto como un esfuerzo propio y no necesariamente como efecto de la política del gobierno, más aún los problemas entre Cuzco y Arequipa por majes II harán perder más caudal a Humala pues respalda de algún modo cierta posición de freno a esta inversión a esto se suma que en Puno no ha ganado la posición extremista o de izquierda que se pensaba podría tener éxito y con ello arrastrar votos al nacionalismo.

La Amazonía por su parte ha dejado de ser un bastión de Acción Popular por el mismo hecho de la casi desaparición electoral del partido que fundara Fernando Belaunde. Las políticas de parches implantadas en esta región durante dos décadas han hecho que los grupos regionales adquieran una mayor fuerza y sean, en el espectro político, los que decidan el destino electoral en distintos lugares en los últimos años. Este fenómeno se repite en otras  zonas del Perú sin duda, pero estos más identificados con posiciones ideológicas que pueden encasillarlos a izquierdas y derechas o líderes que de alguna manera provienen en su formación de grupos políticos para luego, con verbo regional, se hayan impuesto en sus respectivas localidades.

Lo del centro del país es algo similar, sólo que un poco más sindicalizado. Es en esta perspectiva que Castañeda se siente más huérfano que nunca y sin verdaderos grupos regionales que lo apoyen de una manera eficaz y sostenida no va encontrar sino un cisma provincial en plena campaña que lo debilitará aún más en esta carrera que el caso Comunicore o que su propia debilidad de orador en plaza. En las macro regiones nacionales Alejandro Toledo tiene una simpatía ganada, sino mayoritaria en algunas como el Norte o Centro del país, con bastante perspectiva por el hecho de representar una opción de gobierno sin sobresaltos, algo que parece buscar ahora la población peruana, al menos en percepción que reflejan las últimas encuestas. Su alianza con Acción Popular ha hecho que esos bastiones como la selva donde aún hay un caudal geronto electoral en función al Belaundismo aunado a sus alianzas con grupos regionales organizados seguramente limpiarán fácilmente los ataques que pueda tener en campaña en este sector del país. Y es vital ahora, para sectores nativos amazónicos y andinos que Toledo recuerde el gran apoyo en institucionalizar estas nacionalidades que tuvo su gobierno donde su esposa – a diferencia de lo que puedan pensar en mesas de redacción o de campaña mediática y política – es bien recibida.

En el sur, así lo demuestran las últimas encuestas, ha tenido un repunte sostenido que pareciera que lo único que faltaría – al igual que en el norte – es la conjunción con grupos o líderes regionales que puedan abonar a esta imagen que el toledismo tiene en provincias. Seguramente los acuerdos con algunos nuevos presidentes regionales será decisiva teniendo en cuenta que para el éxito de los mismos se requiere una agenda de construcción básicamente local que a su vez va pasar por ciertos decisiones nacionales, ejecutivas y políticas del próximo presidente del país y es en esta perspectiva que en estos momentos a cualquier presidente regional ganador y con imagen fresca le es más fácil acercarse al toledismo que al Fujimorismo (su otro rival). Cualquiera de ellos se ve mejor en la foto, para los medios en general con Toledo que con los Fujimori. Desde esta perspectiva Lima sigue siendo para Toledo el mejor esfuerzo a considerar en estos meses.

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